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VALLE DEL ITATA: EL RENACER PARTE III. UN CHARDONNAY DE OTRO MUNDO

Publicada el 26/06/2013 por Mariana Martínez

De la mano de la dupla Massoc–Parra, los Pandolfi-Price están poniendo toda su pasión en uno de los nuevos proyectos más ambiciosos del Itata.

De la mano de la dupla Massoc–Parra, los Pandolfi-Price están poniendo toda su pasión en uno de los nuevos  proyectos más ambiciosos del Itata. 



Los Pandolfi-Price son de Sur y siempre estuvieron ligados a la vida en el campo,  aún así lo del vino les llegó por casualidad, o destino, tal vez. Enzo Pandolfi, pediatra de profesión y agrónomo frustrado (según sus conocidos), cuenta que lo del vino llegó buscando un negocio nuevo,  agrícola,  donde invertir. Buscaron y buscaron hasta que su señora vio un aviso en el diario,  era un campo de 160 hectáreas con 25 hectáreas de viñedos; principalmente de chardonnay y algo de parras viejas de país; eso fue el año 2000.  Lo fueron a ver, se enamoraron de el y quisieron comprar, sin embargo no llegaron a acuerdo. Pasó el tiempo y el campo se fue a remate, lo dieron por perdido; pero  entre una cosa y otra volvieron a negociar dos años más tarde. Esta vez los Paldolfi-Price se quedaron con el campo;  el campo Santa Inés, en Rucapequén; de Chillán al sur en dirección oeste. 


Poco a poco, la familia entera se fue metiendo en el negocio original del campo, que consistía en vender las uvas de dos grandes paños de chardonnay  a un precio muy bajo a una de las viñas grandes del Valle Central. Por esa misma,  razón pidieron ayuda al hijo de un colega del doctor Pandolfi, un joven enólogo que sabían era muy bueno, y que recién el año 2007 estaba regresando de estudiar en Francia. Ese joven era Francois Massoc. Así fue como desde la vendimia 2008 comenzaron a vinificar algunos lotes en busca del verdadero potencial de las uvas. Como suele ocurrir, empezaron a cambiar el manejo del viñedo y entre esas cosas se dieron cuenta que no era necesario regar. Hasta hoy esas parras de chardonnay plantadas el año 1992 crecen sin riego, a pesar de tener todo el sistema de goteo instalado.  


Entre un tema y otro  fue recién el año 2010 cuando obtuvieron un vino a la altura de lo que querían para embotellar con su nombre y eso hicieron. Lo nombraron Los Patricios, en homenaje al abuelo Price; La Guía Descorchados 2013 de Patricio Tapia lo ubicó entre los mejores 10 chardonnay de Chile. Hasta ahora el vino, con guarda en madera 100% nueva no sale al mercado, pero  a fines de julio  debería estar, nos dice Enzo Pandolfi, el joven ingeniero químico que se ha tomado el negocio muy en serio y no sólo eso, lo ha entendido de la perfección, incluyendo  sus propios tiempos.   


 De visita en el Valle del Itata y en Santa Inés, durante la vendimia 2013, probamos este chardonnay 2010 ya embotellado, y también su versión varietal año 2012. Ambos de fruta fabulosa, con una frescura y sensación jugosa al mismo tiempo, envidiable, realmente de otro mundo; el segundo, el varietal, 100% fermentado y guardado en acero inoxidable, adorable por su simpleza y chispa en boca. Claramente esa barrica nueva para la versión más compleja debería bajar, y así nos lo confirma el mismo Massoc, quien por ningún motivo compraría, nos dice, barricas usadas. 


Siguiendo la tradición local, el campo también cuenta con tres paños de viejas parras de país. Dos de ellos, cuenta Enzo, los dejaron intactos, un tercero fue injertado con pinot noir. Así, es, las cepas de clima frío deberían tener aquí su lugar. La idea se les aclaró cuando Massoc  vinificó el chardonnay  y luego invitaron a su socio en asesorías Pedro Parra (el doctor terrior) para estudiar el potencial del lugar. 


Enzo cuenta que la idea era evaluar el potencial del campo para hacer vinos finos, con el fin de decidir si seguían con los viñedos o se dedicaban a plantar bosques de pinos. Por suerte, recuerda ahora, fue que  Massoc y Parra vieron con buenos ojos el lugar ubicado sobre una gran variedad de suelos de gran riqueza mineral. Así fue como entonces comenzaron a desarrollar un nuevo proyecto de plantaciones sólo con cepas de clima frío

Al preguntarle sobre el lugar Massoc nos dice: ”El clima es el descueve, como grandes viñedos del mundo se hiela completo, por eso plantamos en laderas, además de tener plantaciones de alta densidad. El clima tiene la influencia de la Cordillera de los Andes, que refresca mucho, y ese frescor se siente en la madurez de los vinos y en la acidez también. "Van a salir cosas interesantes", no augura.


Mayormente  en Santa Inés desde el 2011  se ha plantado pinot noir; de las 25 hectáreas nuevas dice Enzo, 16 son de pinot noir. Además, hay 3 hectáreas de syrah, 4 de sauvignon blanc y un poco de riesling. Todas ellas dispersas en alta densidad alrededor de un  precioso  tranque.  El próximo año, será la primera cosecha de los  primeros pinot y syrah. Así es, habrá aun que esperar.


Por ahora, los Pandolfi-Price no tienen bodega propia, Massoc vinifica sus uvas, junto a sus otros proyectos del Sur, en el INIA de Caquenes. Por los momentos, nos explica Pandolfi, la idea es que el proyecto siga a escala humana y avanzar lentamente vendiendo uva. El contrato con la viña grande -nos acota Massoc feliz- se vence el 2014.  Entre medio, además sueñan con  crear un proyecto eno-turístico en el campo. El lugar es precioso,  nos dice Enzo, y la verdad tiene toda la razón, es un paraíso de suaves lomajes con vista a la impresionante Cordillera de los Andes.  "Menos mal que no decidimos plantar pinos", agrega. Y si, una vez más tiene toda la razón; menos mal. 



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