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ALTO COLCHAGUA INEXPLORADO (II PARTE)

Publicada el 29/04/2016 por Carolina Freire

Luego de la I parte, que cuenta nuestra estadía en el Lodge Shangri-La, seguimos nuestro camino hasta la viña Sierras de Bellavista para conocer su interesante proyecto de altura extremo.



Un poco más arriba, a unos 20 minutos del Shangri-La, en un Colchagua muy diferente al que se conoce, se ubica la viña Sierras de Bellavista, que se sitúa al interior del balneario privado que da su nombre. 


El visionario enólogo Camilo Rahmer, que veraneaba en el lugar desde niño, consciente de las condiciones únicas de este sector y que le recordaban a Mosela, en Alemania, propuso en el 2010 al propietario de un campo de la zona, el empresario Jacques Ergas, que plantarán viñedos. Ergas se entusiasmó y le dijo que comenzara al día siguiente con la plantación. Así partió este proyecto que hoy cuenta con dos vinos de gran calidad, y que han sido premiados con altos puntajes en la Guía Descorchados, con un Riesling, que incluso fue distinguido como el mejor de Chile. Asimismo, la Revista del Campo también homenajeó a éste mismo como el vino innovador de la zona central de los Andes. 


Hasta ahora la viña cuenta con 5 hectáreas de parras plantadas a unos 1.200 metros de altura, de las que provienen un interesante y exquisito Riesling (a la venta en tiendas especializadas) y un frutal Pinot Noir (que se vende casi para los amigos). Un anfiteatro, de suelos volcánicos, que mira a la cordillera y que fue diseñado por el paisajista Juan Grimm. Todo rodeado de un entorno con muchos pinos, bosques de robles, cipreses, canelos, poleo, lagos de aguas cristalinas y nieve, que en invierno puede llegar hasta un metro de altura. Otra de sus características distintivas, es que en esta área hay mucha ventilación, que ayuda a que no haya plagas, además tienen una amplia radiación solar y temperaturas más frescas que en la costa chilena.


Hoy junto al viticultor Gianfranco Gamelli y al comercial Igal Ergas tienen un equipo consolidado. Siguen plantando parras pero ya tienen estables 1 hectárea de Riesling, media de Pinot y 1,5 de Chardonnay. Si bien en un principio les costó comenzar por la falta de mano de obra, las condiciones de temperaturas extremas y conejos que se comían la fruta, su primera cosecha salió con éxito en 2014, con un Riesling diferente y rico. 


Respecto al trabajo del viñedo lo hacen a mano, cosechan antes, no usan maquinaria, riegan poco, tratan de no forzar mucho la parra en su crecimiento para que esta tenga una mayor durabilidad. Además no usan químicos ni herbicidas. Una vez en la bodega el Pinot fermenta en barricas viejas abiertas y luego pasa a inox y barricas. A diferencia del Riesling, que se trabaja sólo en acero inoxidable. Todas estas particularidades antes mencionadas hacen que estos vinos sean únicos, dando como resultado vinos bajos en alcohol, con 11,5° la cosecha 2014 y 12,5° la cosecha 2015. 


Si tiene la oportunidad de degustar el 2014, hágalo, es un Riesling memorable, que tuvo una producción limitada de 400 botellas. Tiene muchos sabores frutales como a manzana roja y membrillo. Y en boca es redondo, con carácter, mineral, con una acidez eléctrica y jugosa más un final seco y elegante. Su versión 2015, con una producción de 2 mil botellas, es más mielosa, mineral, con muchos aromas a frutas blancas. Mientras que en boca es salino, untuoso, equilibrado y largo. En tanto su Pinot Noir, del cual en la cosecha 2014 sacaron sólo 150 botellas, y en 2015 otras 600, es un vino con mucha fruta y aromas florales, en el que también destacan las notas a poleo, especias y berries.


Ya ve un increíble proyecto de altura que en un futuro quizás podría albergar hasta un espumante, elaborado con las tres variedades que hay plantadas en el lugar. vinasierrasdebellavista.com.


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