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A LA CARTA: URBANO 136

Publicada el 01/04/2019 por Juan Antonio Eymin

Con la remodelación del hotel Crowne Plaza, en pleno centro capitalino, también se modernizó su restaurante principal, que hoy luce alegre, luminoso y acogedor.



Cercano a cumplir 40 años desde su inauguración, el Crowne Plaza ha tenido una larga e interesante historia gastronómica. Los más viejos aún recordamos el restaurante Casablanca (con piscina y todo); el Chandelier, comida de lujo bajo las velas, y el Caruso, donde el chef Juan Meza dejó recuerdos inolvidables.


Pero el paso del tiempo y la globalización hicieron lo suyo. Los barrios gastronómicos se dispersaron y el centro de la capital quedó cojo debido a los cambios en las costumbres. Sin embargo, ese elefante blanco que fue construido el año 1981 y que se transformó en una verdadera escuela para muchos de los actuales gerentes hoteleros, poco a poco debió asumir que esos tremendos espacios debían modernizarse. Para los más jóvenes, les contamos que en este hotel y en su subterráneo, se hicieron una importante cantidad de ferias temáticas, en tiempos en que aún no existía en la capital un recinto ferial importante.


El Caruso fue reemplazado por el Urbano 136, moderno, minimalista y tremendamente luminoso a pesar de no tener ventanas. Un trabajo a conciencia que ha rendido sus frutos ya que el chef Patricio Arias ha seguido los pasos del eterno Juan Meza y en la actualidad, con un trabajo de sala que solo lo saben hacer los buenos hoteles (y algunos restaurantes), continúan ofreciendo el tradicional buffet de mediodía ($16.900), además de una carta de corte internacional con muchos guiños a lo chileno.


Un Pulpo tibio, con papas, tomates cherry y crema de huacatay ($12.500), de blanda textura y sabroso gracias al aporte del huacatay, fue el inicio de un almuerzo donde degustamos parte de la carta, la que fue acompañada con vinos de Casa Silva. Luego, un Tartar de atún rosado y palta y aderezado con limón de Pica, aceite de sésamo, soya y alioli ($12.000), nos confirmó que hay manos expertas en la cocina y productos frescos.


Fuera de serie es “la sugerencia del chef”, que consiste en un Pastel de choclo a la marinera, elaborado con un pino de mariscos con camarones, ostiones, calamares, machas y locos ($ 12.500), que realmente les vuela la cabeza a los amigos del pastel de choclo, pero esta vez reformulado con mariscos. Un hit que no hay que perderse.


Para los más tradicionalistas, un Filete grillado con pincho de camarones, papas rosti y una excelente salsa de morillas ($15.600), sería la elección perfecta para los siempre bienaventurados amantes de la carne. Aun así, acá lucen más los pescados, como una Corvina grillada al limón con puré de habas y crocante de jamón serrano ($13.800), fino, delicado y para todos los gustos.


Pastas y risottos por doquier, algo que les encanta a los huéspedes ya que son símbolos universales gastronómicos. Para probar, unos deliciosos Ravioles rellenos con cordero y especias, con salsa al merlot perfumada al romero ($12.000), fue lo último degustado tras este largo viaje por esta interesante cocina.


A la hora de lo dulce, inevitable decir que su Torta de chocolate (sin harina) tibia y acompañada de helado de vainilla ($6.000), es uno de los más solicitados del restaurante. Aparte, buena coctelería, vinos por copa ($4.500), cervezas y cafetería que lo dejarán más que satisfecho en este comedor que bien vale tener en cuenta cuando se hacen reuniones de negocios, ya que la intimidad es a toda prueba. Definitivamente no hay que darle vuelta la espalda a los restaurantes tradicionales de la capital. Cada día hay una sorpresa y el Urbano 136 es una de ellas. Al fin y al cabo, el dicho “todo vuelve al centro”, pareciera que se está haciendo realidad.

 

URBANO 136

Hotel Crowne Plaza

Alameda B. O”Higgins 136, Santiago Centro

Teléfono: 22638 1042

 

*Juan Antonio Eymin es cronista gastronómico y fundador de Lobby, la primera revista destinada al sector hotelero y gastronómico de Chile. En la actualidad sus comentarios pueden ser leídos en varias publicaciones. Su independencia le da la libertad necesaria para aconsejar a sus lectores, por eso donde va gusta destacar lo bueno y lo malo.



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