Columna de Opinión
Sergio Hormazabal Baglietto

Modificación del Decreto 78. ¿Qué cambió? En castellano por favor.

Por: Sergio Hormazabal Baglietto / Colaborador@SHormazabal

Hace algunas semanas finalmente se concretaron varias modificaciones del Decreto 78. Este decreto reglamenta la ley Nº 18.455, reguladora de la producción, elaboración y comercialización de bebidas alcohólicas y vinagres.

El decreto en cuestión data del año 1986 pero se le han  ido incorporando modificaciones los últimos años. Los temas técnicos incluidos son muchos y pueden fácilmente aburrir a un lector no especializado, pero me gustaría referirme a lo sustancial y traducirlo para los aficionados al vino.

En este decreto se incorporan muchas técnicas interesantes para poder mejorar la calidad de los vinos que ya había aprobado hace tiempo la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino,  que vendría siendo como la OMS en salud o la OIT en trabajo).

Tradicionalmente, entre que la OIV aprobaba una norma y esta se incorporaba en la legislación chilena, podían pasar años, muchísimos años. Hoy en día, se llegó a un acuerdo en las mesas vitivinícolas que convoca el SAG con diversos estamentos del vino, de darle celeridad y agilidad a este proceso, para estar al día con las regulaciones internacionales y no perder competitividad.

Para hablar en castellano: las normas incorporadas esta vez introducen muchos métodos “físicos” para poder tratar el vino e influir en su estabilidad, composición, contenido de alcohol, etc sin agregar aditivo alguno, para lograr productos más atractivos según lo que se elabora.

Los puristas me dirán que el verdadero vino de origen no se toca, ni se mira y que toda intervención altera el terroir. Bueno, muy de acuerdo para cierto nicho, pero hay una fracción importante del mercado que busca (y ofrece) ricos vinos para tomar y disfrutar, a precios atractivos. Cada tipo de producto con su dinámica. La OIV lo respalda y la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE) que yo presido actualmente también.

Otro tema incluido en el decreto es la desalcoholización total o parcial de vinos, que a nuestro juicio, transforma el vino en otra cosa que NO ES VINO - sino desalcoholizado de vino - pero que sin embargo tiene muchas oportunidades de comercialización y podría ayudar sin duda a nivelar los stock y los precios a largo plazo.

También aparece ahora en el decreto el concepto de “Espumante de baja graduación” como bebida elaborada a base de vino, con gas de fermentación (3 atmosfera) y graduación alcohólica total (alcohol + alcohol potencial del azúcar que contiene) de al menos 11.5%vol. Este fue  un punto muy solicitado por las viñas, para entrar a un mercado muy dinámico de los vinos tipo “Moscato”, dulces, de 7 a 11% de alcohol.  Nos parece bien que se haya regulado bajo el nombre de ESPUMANTE de baja graduación y no de VINO, pero señores, no descubramos la rueda dos veces, este “novedoso” producto corresponde a uno que se hacía desde la colonia, nuestra tradicional CHICHA. ¿Qué pasó, es que acaso nos avergonzamos de ella? ¿Le falta glamour a la CHICHA? Parece ser otro trauma provinciano nuestro,  mientras perdemos la oportunidad de impactar  con un producto tradicional, y que por esas  gracias del destino hoy en el mundo tiene una demanda impresionante. En fin, le deseo éxito al nuevo “Espumante de bajo grado”.

El último punto modificado es la tolerancia de hasta un 7% de agua en los procesos de elaboración de vino. Esto podría causar caras arrugadas o levantamientos de cejas en algunos consumidores, pero su consecuencia es importante. Este tema está regulado hace tiempo en todo el mundo y permite el uso CONTROLADO de agua para elaborar vino. En Chile era la ley de la selva, con prohibición total y todos mirando para el lado. Bien, ahora está regulado, es claro y fiscalizable. Otro logro que apoyamos con fuerza los Enólogos. Pero esto debe ser regulado por la industria y la autoridad, con una autorización expresa del Enólogo en cada bodega y el análisis aleatorio de muestras con técnicas que hoy son más accesibles.


Me parece muy bien que Chile reaccione y se ponga al día con la legislación mundial, que se convoque permanentemente a los actores de la industria para discutir estos temas y que consideremos diversos ámbitos de la industria como pilares del futuro. Sin duda que debemos seguir perfeccionando nuestra normativa de vinos pero siempre con visión amplia y global, velando por el buen futuro de la industria a largo plazo y sin defender parcelas minúsculas de conveniencia.


Sergio Hormazabal Baglietto es Ingeniero Agrónomo-Enólogo de la PUC y Magister en Viticultura y Enología de la École Superieure Agronomique de Montpellier. Actualmente se desempeña como Enólogo Senior de Viña Ventisquero y es Presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile.

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