Columna de Opinión
Paulo San Román

LA PERSONALIDAD DEL VINO CHILENO

Por: Paulo San Román / Colaborador

La personalidad se puede definir fácilmente como las características inherentes a un individuo que lo hacen especial en comparación de otros. Este concepto también se puede expandir a un pueblo, una cultura y un país. Por lo tanto hablando de vino, su personalidad puede ser la relación que hay entre la cultura, la historia, la tierra y las personas que lo hacen y lo consumen en determinado lugar.

Después de vivir en Chile 4 años y conocer a su gente; latina con raíces europeas e indígenas y luego de recorrer la mayoría de sus valles, viñedos, bodegas y probar la gran variedad de vinos que aquí se producen, me surge la pregunta, ¿Cuál es la personalidad del vino Chileno? Me viene a la mente el espumante Estelado de Miguel Torres elaborado con la uva autóctona País, por un Español con método Francés.

En el extranjero decir vino Chileno ha sido por algunos años un sinónimo escueto; como si solo hubiese un vino Chileno. Para el público en general significa: vino tinto, principalmente Carmenere o Cabernet Sauvignon, con mucha madera, de un precio accesible, fácil de beber y que está en el rango de hasta los 50 dólares. 

Para los expertos y puntuadores del vino definitivamente Chile les presenta una variada oferta de vino con alta calidad que puede competir con los grandes vinos del mundo y por lo tanto una industria del nuevo mundo que podría hacer ruido en cuanto a la globalización de buenos vinos a precios competitivos. Sin embargo hoy en día hablar de relación precio calidad es una necedad, debemos hablar de valor y personalidad.

Dentro de Chile, ¿Qué significa decir vino Chileno? En esta respuesta es probable que encontremos la razón por la cual no se ha logrado una personalidad más potente en un país rico en terroir y una industria pujante. La personalidad del Vino en Chile tiene mucho que ver con el involucramiento de su gente, al pueblo que produce este producto y estampa su cultura. El orgullo de un país que posee dentro de su patrimonio el maravilloso elixir de la uva.

¿Cómo hacer que Chile haga crecer la personalidad de sus vinos en el mundo? La gente debe adueñarse del vino, ponerlo en su mesa, hablar de vino, sentirlo, disfrutarlo pero sobre todo vivirlo.

Revisemos algunos de los factores que construyen la personalidad en un vino.

1. La etiqueta. Máxima referencia que puede tener un vino a nivel mundial. Decir Chateu Haut Brion, Vega Sicilia, Don Perignon, es hablar de una calidad indiscutible y una consistencia en la producción de grandes joyas enológicas. Las etiquetas prominentes en el mundo tienen una personalidad que refleja la cultura del país donde provienen. Si pensamos cuales y cuantas son las grandes etiquetas de Chile con presencia mundial encontraremos las que se han hecho un nombre gracias a competir directamente en catas ciegas con los gigantes del mundo, es decir, atreverse a pisar firme entre los grandes, proyectar la seguridad llevando el mensaje de una cultura con estilo propio. Clos Apalta, un vino principalmente Carmenere y Chadwick, Cabernet Sauvignon, se ganaron a pulso tener una personalidad propia. ¿Tenemos que esperar a que Robert Parker le ponga 100 puntos a una etiqueta de vino elaborado en Chile para que logre esta distinción? 

2. La Denominación de Origen. En el caso de España, Rioja y Ribera del Duero son ejemplos donde vemos claramente como una región puede desarrollar una personalidad presente y definida a nivel mundial. 

En Chile ya existen todas las condiciones para que Maipo, Casablanca, Colchagua y muchos valles productores en el país puedan ser una referencia de clase mundial en cuanto a la personalidad de los vinos que producen. Pero aún no veo que exista un movimiento que empuje a nivel nacional a través de Consejos Reguladores u otros mecanismos la personalidad por Denominación de Origen y en gran medida se debe a la diversificación de cepas y estilos que se practican casi en todos los valles. Por otro lado se debe reconocer y aplaudir que existen casos puntuales donde se está muy cerca de materializar esta personalidad como la mezcla tinta Antiyal del Maipo, el Sauvingnon Blanc Pequeñas Producciones Casas del Bosque de Casablanca y el Syrah Pangea de Colchahua entre muchos otros.

3. El tipo de vinificación. Si hablamos de Italia, encontraremos un claro ejemplo. Nos situamos en el Piamonte, donde la Nebbiolo es materia prima para grandes vinos también con reconocimiento global. Pero en este caso no se habla de Italia, Piamonte o Nebbiolo. Para el mundo decir Barolo es suficiente para entender un concepto de vino, todos lo identifican con una rigorosa vinificación y crianza de mínimo 3 años que produce un vino complejo, aterciopelado e inconfundible personalidad. En Chile existen también casos que podrían convertirse en una referencia de personalidad en un vino. El Syrah EQ de clima frío y el Chardonney Alto las Gredas de suelos volcánicos serían un caso si fuera posible asociarlos a su proceso de elaboración y lugares muy específicos donde se obtienen, sin embargo ya de antemano quien los cata encuentra características especiales en ellos.


4. Elaboración y Crianza. Los vinos tienen un tiempo de vida y cuando se consumen en plena expresión de su añada, es decir, bien armados en botella y plenitud de facultades, dan como resultado un producto con una personalidad claramente definida. Repasando elementos que se pueden aprender de los grandes países vinícolas, España exige que sus vinos Crianza, Reserva y Gran Reserva pasen obligatoriamente tiempo de guarda en botella dentro de la bodega productora para que el consumidor reciba un vino armado y terminado de acuerdo al proceso de crianza en madera que ha tenido.  En Chile se deben poner cartas en el asunto para generar cultura en la importancia de la añada y el tiempo óptimo para el consumo; este sería uno de los factores donde hay mucho trabajo que hacer en todos los niveles. Existe la costumbre de beber vinos con 18 meses de barrica con suerte un año después de ser embotellados, esto no refleja ninguna personalidad y mucho menos una apreciación objetiva en el mundo de muchos vinos en Chile que con 2 años de botella serían verdaderos Íconos. En 2010 adquirí dos botellas De Martino Familia 2007, 24 meses en barrica nueva, una la degusté ese día con un enorme placer y otra la guardé hasta 2012, simplemente indescriptible la extraordinaria estructura y personalidad del Carmenere y Cabernet Sauvignon Chilenos.

5. Cepa. Factor que por sí mismo no debería ser una referencia de la personalidad en un vino pero que ha impulsado los productos del nuevo mundo a falta de claridad en la crianza, añada, técnica, Denominación de Origen y prestigio de las etiquetas. El Malbec de Argentina es el mejor ejemplo. Argentina produce muy buenos productos como vino blanco de Torrontés, tinto de Bonarda y evidentemente grandes Cabernet Sauvignon. Pero en el mundo cuando se habla de vino Argentino es difícil abstraerse de el sinónimo Malbec. Esto me parece tan simplista como decir que te agradan más las mujeres Rubias o que son más simpáticos los hombres Latinos.

¿Es el Carmenere el sinónimo de Chile? Es cierto que es la uva insignia por ser el único país que la trabaja en varietal, por la historia romántica de cómo se rescató esta cepa un siglo después de la filoxera pero siendo honestos es una uva difícil de vinificar y que no todos los años da para hacer vinos jóvenes sin crianza. Los grandes Carmenere realmente podrían y deberían ser un distintivo porque sin duda poseen una personalidad propia. 

En Chile hay una gran diversificación de cepas, estilos, bodegas y valles. Enhorabuena! Pero quizá es un buen momento para plantearse algunos denominadores comunes que le otorguen al vino de Chile una Personalidad que sin la menor duda tiene y debe salir con orgullo y dignidad al mundo.

Para finalizar creo que el factor más valioso es que la gente de Chile le transfiera su personalidad a los vinos con todo el peso de su cultura. Por lo tanto hablar del vino en Chile debería ser parecido a hablar con gusto y placer de su gente!

Paulo San Román es Sommelier certificado por la Escuela Española de Cata y Senior Habano Sommelier certificado por Habanos S.A. Cuba. Escritor de las novelas “Mi Tesoro”, publicada en España por MTM Editores y “Una cita del destino”, publicada en México por Ediciones GA. Empresario y apasionado investigador de gastronomía y vino fundamentalmente para el rescate y promoción de las tradiciones culturales de México, Chile y España.

Volver atrás

Comenta esta nota: