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Aprende Más Erasmo de Caliboro Un productor de Súper Toscanos está haciendo vinos en Chile. Su know how tiene aires de revolución.
Franceso Marone Cinzano llegó
desde el norte de Italia siete años atrás para forjar su primer proyecto vitivinícola sudamericano. Su familia Marone Cinzano, vendió la empresa productora del famoso vermouth ya
en 1929, pero nunca se han desligado del mundo vitivinícola. Su visión actual consiste en hacer vinos de calidad superior, en ínfimos volúmenes y con los altos precios que amerita el largo poder de guarda. Y
eso es lo que hacen en Col d`Orcia, bodega fundada en 1973 y actualmente
bajo la dirección de Francesco. Col d`Orcia, hoy produce dentro de la prestigiosa Denominazione de Origine Controllata y Garantita Brunello di Montalcino el famoso vino
Poggio al Vento de sangiovesse y el Súper Toscano, de cabernet sauvignon, Olmaia.
Marone Cinzano está en Chile porque cree que aquí hay potencial para obtener 94 puntos en las revistas especializadas y mucho más. Y
escogió el Maule como su base de operaciones porque cree que esta será la región que producirá los más grandes vinos de Chile en el futuro. Su opinión se contradice con el
panorama actual (en el cual los grandes vinos provienen del cordón precordillerano del valle del Maipo y de la herradura dorada de Apalta en Colchagua). Sin embargo, su
razonamiento tiene buenos fundamentos. Las zonas productoras de los vinos más importantes
del mundo como Burdeos en Francia, están ubicados en
terrazas aluviales (en terrenos altos a orillas de ríos), allí donde llueve más de
600mm al año, el riego está prohibido y es la profundidad que alcanzan las raíces en
busca de agua, la que le permite a las plantas obtener su balance natural. En búsqueda de estas condiciones como premisa, y asesorado por profesionales
chilenos expertos en climas y geología, Francesco fue delimitando su punto de partida.
Todas las coordenadas le llevaron a la meseta del secano interior, ubicado en la
Cordillera de la Costa, a la altura de Talca, en los territorios de Cauquenes, Melozal.
Uno de los pocos lugares en nuestro país donde la cepa país ha logrado mantener
desde su llegada a Chile en mano de misiones, su imperio por sobre las variedades
finas francesas. Así mientras para unos el secano interior es un territorio prohibido por la
imposibilidad de regar las delicadas variedades finas en los meses de verano, para Francesco
esta condición extrema era justamente lo que necesitaba. Sabía, sin embargo, que al
igual que en algunas zonas de Europa, sería necesario durante sus dos primeros años
de desarrollo el llamado riego de socorro, para ayudarles a prender sus raíces, y
así lo hizo. Y sabía que en la profundidad del sub-suelo correntones de agua
durante todo el año mantendrían la humedad mínima que las raíces necesitan.
Para lograr convertir esta zona de secano en un viñedo productor de grandes
vinos, Francesco no sólo ha invertido en traer a Chile el que cree es el mejor
material clonal del mundo para elaborar la tradicional mezcla bordolesa ? de origen
francés y selección post filoxera-. Sino que además ha invertido valioso tiempo y dinero en
seleccionar y capacitar un reducido grupo de mano de obra chilena, con formación
técnica. En su viña -Reserva de Caliboro- producto del joint venture con la familia O?Reilly - Solar, no hay enólogo jefe. Su asesor y gran amigo
de la familia es el italiano Maurizio Castelli. Y su jefe de bodega de 24 años,
es Marcelo Bravo, un técnico agrícola nacido en Curicó, quien a su corta edad ya
tiene acumuladas ocho vendimias en el cuerpo -cuatro en Chile y otras cuatro en
bodegas de la Toscana y Burdeos-. Francesco también ha enviado por largos meses a
Italia para capacitar con su know how a César Opazo (de Linares), quien desde
el año 2000 está a cargo de la viticultura y administración del campo; y a
Rodolfo Yañez (oriundo de Caliboro), hoy encargado de los viveros y especialista en el
difícil arte del injerto. Aunque el nombre de Marne Cinzano del lado del bando en los consumidores se ha
mantenido en anonimato, en el rubro tiene ya grandes amigos y al parecer algunos
enemigos. Sus amigos, destacados académicos, abogados y entomólogos, le ayudaron a
rescatar de los invernaderos del S.A.G. las 22 mil plantas de los más selectos clones
franceses que introdujo al país en 1994. Su importación nada menor, nos cuenta, dejó
enojados a muchos, tanto que la suya, fue la última de esta magnitud y características
que pudo entrar al país. Su primer vino chileno, Erasmo 2001 ($15.00) ya cumplió el primer año de
guarda en botella, tras un año de envejecimiento en barricas. Hoy ya está a la venta en las tiendas The Wine House y en marzo del 2004
tendrá su lanzamiento oficial en Estados
Unidos. La Reserva de Caliboro Tras recorrer una gran cantidad de viñedos, el asesor Maurizio
Castelli había observado cómo los racimos se quemaban bajo el intenso sol de Cauquenes.
Entonces decidió plantar con una exposición Este- Oeste (con el fin de que las
plantas recibieran los rayos del sol con menos intensidad) y además mantener los
racimos expuestos al sol desde el inicio de su formación (para ir creándoles una
prolongada resistencia natural en sus pieles, semejante a las de un saludable bronceado). Tras los tres años de cuarentena que exige el S.A.G. y la preparación del
terreno con siembra de trigo y una posterior remoción del terreno con máquinas
escarbadoras de calado profundo, Francesco comenzó la plantación de 37 hectáreas con su
especial mezcla de clones franceses en 1997. Entre ellos trajo tres clones de
cabernet sauvignon, tres de merlot y un único clon de
cabernet franc (312), siendo este último el más difícil de prender y por lo tanto el
que se encuentra en menor proporción (10%) en las mezclas de las dos primeras cosechas. Gracias a estacas de vides americanas que trajo en 1997 y que hoy se están
reproduciendo en la Reserva de Caliboro, su equipo vitivinícola podrá hacer experimentos
inéditos, como por ejemplo comparar en un mismo suelo el comportamiento del clon de
cabernet franc en pie franco y sobre un porta injerto. Fiel a su filosofía de que el balance de la uva se debe conseguir en el
viñedo, Francesco trajo más tarde ?in vitro? (material clonal reproducido de yemas)
algunas cepas que se caracterizan por su acidez alta. Así, en etapa de reproducción se
encuentran aún las variedades mourvedre, petit verdot, el tempranillo de la Rioja
española, y las italianas Montepulciano d? Abruzzo y barbera. El carmenère (conocido por su baja acidez) no
está dentro de su elección al menos por ahora, pues el mismo Castelli le recordó
que por algo toda Europa la quiso dejar olvidada en el recuerdo.
Erasmo, su primer vino Su primera cosecha fue en el año 2001, desde entonces y hasta el 2004, la
vinificación se realiza bajo un techo arrendado en una bodega del pueblo de San Javier.
Allí trabajan con equipos propios de la más alta tecnología (cubas, filtros,
bombas, prensas) y con una variada selección de barricas elaboradas en Italia ?Gamba-
con madera proveniente de bosques franceses, de tostado súper leve. Aunque la
producción es poca, explica su jefe de bodega Marcelo Bravo (15 mil botellas el 2001 y 18
mil en el 2002), las 20 cubas de dos mil y tres mil litros con diferentes lotes
de vino, no restan trabajo ni dedicación. La limpieza en bodega compartida, dice
Bravo, se convierte en la preocupación número uno, dos y tres. Para tener casa propia, en el 2004 comenzarán la construcción de una nueva
bodega de vinificación, y remodelarán una antigua bodega de vinos país para ser
bodega de guarda, ubicada esta a unos metros de la casa de Patricia O? Reilly Solar,
propietaria con sus hijos del campo Reserva de Caliboro. Mientras buscaban nombre para el vino, dieron con Erasmo, el jornalero que
destroncó y dio nombre a uno de los campos destinados a las 50 hectáreas de viñedos que hoy
hay plantadas en Caliboro. Cuando descubrieron que Erasmo era un nombre de origen
griego que significaba agradable, se dio por terminada la búsqueda. Erasmo 2001 es de un color morado intenso, brillante. Su nariz se muestra aún
cerrada en el momento de la degustación -por la influencia de la luna menguante, según
explicara el lado biodinámico de Francesco -. En boca sin embargo su carácter frutal es
avasallador. Es una cesta de frutos rojos y negros maduros, con una acidez refrescante que
invita a seguir comiendo frutas sin descanso. Su entrada en boca es suave, elegante,
en su paso hacia el final se va abriendo con gran fuerza para terminar potente,
con un grato e intenso sabor a moras y ciruelas. Los 14 grados de alcohol que
aportaron el cabernet sauvignon y el cabernet franc se dejan sentir. Sin embargo la
elevada acidez que le puede aportar su cosecha en la segunda semana de marzo (mes y
medio antes que el resto de los productores del valle y en el resto de la zona central), dejan una sensación de
frescura agradable, que además le asegurará un excelente desarrollo en botella por
al menos unos cuatro años más. Una segunda degustación -1 hora más tarde - muestra aromas dulces a mermelada
de frutas negras y rojas. En boca entonces se vuelve más cálido, especialmente
si lo comparamos con su versión 2002, la cual posee 3% más de merlot en su mezcla
final. Y es que Erasmo 2002, a diferencia de su predecesor - con notas a vainilla aún
muy evidentes aportadas por la barrica - logra una capa más de profundidad en
aromas y sabores y elegancia en boca. Ese pequeño porcentaje mayor de merlot
(cosechado un mes antes que los cabernet) parece entregar más dulzura, suavidad y también
notas florales en sus aromas. Un gran avance. Si hay diferencias entre el material de cabernet francés y el cabernet
chileno, no podemos decirlo, pero lo que sí podemos asegurar es que aquí hay una manera
diferente de hacer las cosas: de cuidar la acidez como el tesoro más sagrado para lograr hacer grandes vinos de guarda y cuidar el
carácter de la fruta por sobre el aporte de una barrica demasiado tostada y demasiado
expresiva. Aquí hay fruta con carácter y con largo aliento. Francesco ya asegura que Erasmo seguirá con su mezcla tradicional bordolesa, aunque cambiará sus porcentajes actuales (70%cabernet sauvignon, 20% merlot y 10% cabernet franc) y
que en el futuro hará más vinos diferentes una vez que entre en producción el
nuevo grupo de variedades no tradicionales de alta acidez. Nosotros hoy nos adelantamos a pensar que con el aporte de este Conde de la Toscana se le abrirá una nueva
dimensión a ese despretigiado vino del secano interior.
Erasmo 2001 está a la venta exclusivamente en las tiendas The Wine House. Precio de refencia $15.000.
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