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Puede que hablar de un diner no diga mucho si se pronuncia así, a secas. Pero que sea inmediatamente reconocido si se apunta como el sitio desde donde se abre la película Pulp Fiction, o en donde transcurren escenas notables y relevantes de otras como Volver al Futuro, Taxi Driver y Grease. El diner, más allá de lo que se coma en él, que normalmente equivale a hamburguesas, papas fritas y malteadas –o milk shakes–, se define como una estructura prefabricada, que simula la estética de una casa rodante, con piezas redondeadas de aluminio y cuerina, con el rojo y negro como dominantes. Es un comedor diario, de barrio –y de carretera también– en donde la cocina gusta y repone en grandes proporciones. La invitación, fácil, calórica y muy americana, tiene hoy como sede nacional a Mr. Jack, el primer local hecho y derecho de este tipo de propuestas en donde estética y cocina tienen un guión ultra delineado. Como en estas películas.
La firma la pone Rodrigo Millas, quien se crió en el ambiente de las hamburguesas y viajó por toda la costa oeste americana para empaparse de lo que ahí se preparaba. “Soy hamburguesero de corazón”, reconoce. Entonces decidió coquetear con el concepto y poner en Santiago, luego de su viaje, una de esas típicas fuentes de soda americanas y con estilo. Mr. Jack responde a eso en un tono más atemporal, agarrando la estética de los años cincuenta y mezclándola con algunos toques setenteros y otros contemporáneos. Si uno hace un breve paneo, mirando en 180 grados lo que pasa en las otras mesas –muchas condicionadas por un gran sillón continuo– puede notarlo: el público es ecléctico y, a esta hora, joven. Aunque según Millas los ritmos ya están marcados. “Al almuerzo, ejecutivos; en la tarde, señoras del barrio; por la noche, jóvenes; los fines de semana, deportistas y familias completas”. Los del sector ya saben que Mr. Jack es el nuevo de la cuadra. Primera misión cumplida.

Dentro de un macro en sus hamburguesas, que son diez y todas tienen un nombre masculino antecedido de un “mister”, vemos un énfasis en la calidad de la carne –siempre lomo de res de 200 gramos– molida en el lugar y hecha a la parrilla; pan ciabatta, con suficiente estructura para soportar la carga húmeda, sin ser tosco, y con mayonesa especial. Nos topamos con preparaciones más ligeras –dentro de lo posible– como la Mr. Capresse (3.700), hamburguesa con pesto casero de albahaca y nueces, queso mozzarella fundido y tomate fresco con aceite de oliva. Los elementos entran alineados, muy equilibrados, por lo que en una extraña sensación podemos sentir que una hamburguesa levita en lugar de caer con todas sus toneladas. En una búsqueda más intensa del sabor aparece la hamburguesa que firma con el nombre del local: Mr Jack (3.800), con tocino horneado, cebolla caramelizada, mozzarella fundido, tomate, pepinillo y salsa Jack Daniel´s. Sabrosa, agridulce y jugosa.
Siguiendo la maratón –probarlas todas sería como superar el 10K gastronómico– llegamos hasta la Mr. Blue (3.900), intensa y gustosa hasta el tuétano. Se trata de una hamburguesa con abundante queso azul fundido y champiñones Paris salteados en vino blanco y mantequilla. La combinación es un supernova de sabor, lleno de contrapuntos –el queso azul por un lado, cremoso y profundo; la nota del vino con los champiñones, por otro, pero encontrándose en el medio– todo refrescado por una abundante cama de lechugas hidropónicas. Como ocurrió con las demás hamburguesas, llegaron acompañadas de bastones de papas fritas –nada especial ni al nivel de las hamburguesas– y se nos preguntó el punto de la carne. Aquí la recomiendan a punto, sinónimo de jugoso. Si las hamburguesas no son el fuerte, hay preparaciones en pan pita, en este caso, apodados “señor”, como el Sr. Pastrami o Sr. Serrano, o ensaladas, con el toque femenino como Mrs. Cesar Camarón o Mrs. Morgan, con pimentones y aceitunas, además de una amplia carta de tragos y cervezas artesanales.
Para cerrar, las clásicas malteadas americanas, menos densas de lo habitual –de lo contrario sería sólo un helado aireado– e igualmente sabrosas y calóricas. Probamos el Cookies & Cream (2.000), de crema con galletas Oreo. En resumen, Mr. Jack es un sitio cuidado, con un concepto nítido, que apunta a un público transversal y simple, con comida rápida –y no tanto, ya que cada hamburguesa toma, para lograr el punto, 12 minutos en parrilla– y combinaciones suculentas y talentosas.
Mr. Jack
Tabancura 1108
Reservas: 3263098
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