¿Qué Buscas?
Buscar

Home Reportajes Opinión y entrevistas Crítica de vinos Aprende Más Crítica de restaurantes

 

Estás en Home > Botella Abierta

EL ANTI-WINEMAKER
Ver artículos anteriores »

Conversamos con el nuevo enólogo en jefe de viña Los Vascos, Marcelo Gallardo, después de su debut la semana pasada en Valparaíso, un debut muy original, marcado por la comedia.

Por Mariana Martínez

Altas eran las expectativas a inicios de la semana pasada, cuando viña Los Vascos nos llevó hasta la terraza de un exclusivo hotel de Valparaíso, (el a punto de estrenarse Casa Higueras, en el Cerro Alegre) para disfrutar de un espectáculo doble: el atardecer y la salida de la luna llena sobre la bahía. Mucha curiosidad se respiró entonces en ese maravilloso aire de puerto, y no sólo por querer conocer a los tres primeros vinos 2006 de la bodega (los ya bien consolidados sauvignon blanc, chardonnay y rosé). Sino también por que ese sería el marco para presentar oficialmente a Marcelo Gallardo, enólogo en jefe de Los Vascos, quien asumió el liderazgo cuando Marco Puyó abandonó el barco, para irse a viña San Pedro a mediados de este año.

Las advertencias de su colaborador más cercano, (desde hace ya tres años) Maximiliano Correa, nos prometieron saber que Gallardo tenía preparado algo especial, y que no nos dejaría indiferente. Y así fue, seguido de una histórica introducción en el ambiente porteño de boca de Claudio Naranjos (gerente general de la bodega), Gallardo hizo su aparición vestido de marinero, con blazer azul marino, gorra de capitán ballenero, y una cálida voz de cuenta cuentos. “A ver a ver, qué tenemos por aquí – dijo, deteniéndose delante de los tres vinos-... un sauvignon de Casablanca, ¡mmmm! con deliciosos aromas a maracuyá y cebollín... un chardonnay muy mineral de Leyda, que no tiene fermentación maloláctica, como dictaba una antigua moda... y un rosé untuoso, muy seco... ¡me huele a 45% de syrah, 35 de cabernet y 20% de malbec!”.

Pasado su debut, marcado por graciosos toques de comedia, conversamos con Gallardo (agrónomo de La Universidad de Valdivia y con la especialidad de enología en la Universidad de Chile), para saber qué retos enfrenta al mando de esta nave y también para conocer el trasfondo de ese estilo osado que marcó su primera aparición.

¿Cuál pasa a ser tu mayor reto ahora, con la salida de Puyó y tu ascensión como nuevo enólogo en jefe de la bodega?
Las cosas se hicieron bien, así es que la principal tarea va a ser mantener la calidad que tuvo Marco, y hacerlo con el anterior equipo técnico, porque sigue siendo relativamente el mismo: permanecemos cuatro de los cinco y entró otro un ingeniero en comercio exterior pero estará en el área de producción. Entonces sigue, como siempre ha estado, Christián Le Sommer a la cabeza, como el director técnico, y en la parte técnica del campo Enrique Marques; en la bodega Max (Correa) y yo. También queremos mejorar otras cosas: ya logramos buenas expresiones aromáticas pero ahora tenemos que trabajar más en el volumen en boca.

¿En los blancos o en ambos?
En general. En los tintos se puede conseguir más volumen, queremos que lleguen a su plateau, a un nivel importante pero que su curva de guarda y calidad se mantenga en su pic de expresión aromática, y que la columna se mantenga más tiempo. También vamos a buscar bocas más redondas, más amigables, taninos más dulces y más redondeados para que sean vinos más fáciles de tomar pronto.

¿En qué va a consistir ese trabajo?
Con Roberto Pizarro, que es nuestro asesor vitícola, contamos para estudiar más el suelo, las fertilizaciones y las correcciones que hemos hecho. Ya entendimos el campo como una unidad, con ciertos cuarteles para ciertos vinos, pero ahora queremos entender más la fisiología de la planta y cómo ha reaccionado a estos cambios.

Y qué pasará con los blancos, considerando que los viñedos no son de ustedes...
Trabajamos con varios productores hace tiempo y tratamos de meternos lo máximo posible, pero igual hemos cambiado algunos.

¿Como el chardonnay 2006, que ya no es de Casablanca sino de Leyda?
Claro, y este año no alcanzamos, pero el próximo vamos a comprar también sauvignon blanc de Leyda. Con el chardonnay seguimos buscando un estilo liviano, que ojalá sea untuoso pero fácil de tomar, porque además tenemos el mercado norteamericano que es su fuerte -el 80% se destina a EE.UU.-, a ellos les encanta este vino.

¿Proyectos especiales?
Tenemos una plantación nueva de syrah en El Mirador, dentro del campo de Colchagua, el 2007 va ser el primer año de cosecha. La idea sin embargo no es sacar otro vino de syrah, ni de malbec o carmenère, que son las nuevas variedades del campo, sino que sea aporte para la base importante de cabernet. En el cabernet reserva 2004 ya agregamos un 3% de syrah y un 5% de carmenère, y en el 2005 debería tener todavía un menor porcentaje de cabernet.

¿Las mezclas llegarán finalmente a Le Dix?
No, Le Dix va a ser 100% cabernet, no hay otra alternativa.

Supe que pronto viene el lanzamiento de Le Dix 2002. ¿Preparas alguna otra performance para entonces?
Sí, parece que va a ser el 11 de diciembre en la casa del poeta Huidobro en Cartagena. Pero esta vez le toca presentarlos a Le Sommer.

¿Qué querías transmitir el martes en Valparaíso?
Que soy como soy, que me gusta la música, el teatro, y que yo vivo los vinos como parte del oficio. Porque existe una cantidad de gente que participa en hacer un buen vino, y que no puedes creerte el epicentro. Que necesitamos más humildad y trabajar más en equipo. Además, para mi es muy difícil ponerme serio, se me hace más fácil escribir en poesía por ejemplo. Por eso me era raro presentar los vinos como todo el mundo. Yo le dije a Claudio necesito presentarlos de otra manera, y me dijo “si lo haces, hazlo bien.

Y fue arriesgado...
Yo tenía confianza que iba a salir bien, lo que me daba miedo era que los periodistas no entendieran. Ahora estoy contento de que hayan estado abiertos a otra manera de hacer enología, a que hay una nueva escuela que es más despeinada, que no tiene compromisos con nadie. De hecho Mario (Lobos, director de Los Vascos) me dice el anti-winemaker...

Y no te molesta que quedes catalogado como tal?
Esto sobrepasa el tema técnico. Primero tienes que ser valorado por tus pares técnicamente, si ya sobrepasaste todo eso te das otras libertades. Yo me tomé la libertad de hacer lo que me gusta hacer y sin ofender a nadie. A lo mejor más adelante veremos más marinos o mineros haciendo presentaciones. Imagínate, Matías (Rivera, enólogo de Cousiño Macul) podría haber salido de minero presentando Lota. Eso es reírse un poco del cuento, es sobrepasar el glamour de la cosa.

¿Perder el miedo al ridículo?
Sí, superar el miedo al ridículo es muy importante.

Artículos Relacionados
LE DIX VERTICAL
"¡LAFITE TEN CUIDADO!"
PUYÓ, ADIOS A COLCHAGUA!

....................................................................

Ver artículos anteriores »

arriba

Copyright 2001 Planeta Vino - Condiciones de Uso - Design by Telematica