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Aún somos pocos en Chile los que hemos tenido la oportunidad de probar Pangea 2004. El primer súper vino de la viña Ventisquero, en el cual ha estado trabajando desde hace un par de años el enólogo en jefe de la bodega, Felipe Tosso. La oportunidad al planeta nos llegó varios meses atrás cuando enfrentamos por puro capricho, varios syrahs de Australia, California y Chile, por supuesto.
En aquel entonces Pangea se lució. A mi en particular me pudo sorprender aún más al día siguiente, mientras no pude evitar inspeccionar los conchos que le había logrado dejar escondidos al Master Héctor Vergara. Esta simple prueba, que habló de su gran potencial de guarda, también le había hecho a Tosso atrasar el lanzamiento del vino hasta este noviembre próximo.
Mientras el esperado momento llega, Tosso no ha dejado de trabajar en la saga: Pangea 2005 a punto de embotellar y Pangea 2006 entrando a barricas. Parte de este trabajo que se ha convertido en su obsesión, junto con sus mejores carmenère y cabernet, lo obligan a ir una vez al año hasta Australia. Allá, donde vive su asesor John Duval, enólogo en jefe de la bodega Penfolds y su legendario Penfolds Grange desde el año 1986 al 2002.
Este esperado viaje anual, esta vez coincidió por arte de magia con el Shiraz Alliance un encuentro bianual que se realiza en Barossa (Australia del Sur, en esta oportunidad entre el 28 y 31 de julio) y que el mismo Duval asesora y organiza cada dos años como una gran cofradía. Entre otros, con James Halliday, el crítico que cata los vinos de más de 2.000 bodegas australianas cada año.
Tosso se hizo presente, obvio, pero con la responsabilidad además de remplazar a Aurelio Montes, enólogo de viña Montes, quien estaba invitado a presentar los syrah de Chile. Un reto que asumió Tosso, muy digno, con los los Folly 2002 y 2003 en mano. Conversamos con él para saber qué fue lo que dijo de Chile, qué aprendió de los tres días de alianza y también saber cómo convenció a Duval para que fuera su asesor.
¿Qué dijiste en el Shiraz Allience, en tus 10 minutos de fama?
El principal interés de la presentación que trabajé con Aurelio era contar que Chile está haciendo cosas muy distintas, desde Falernia en el norte, a las zonas frías, pasando por Colchagua, Apalta y Marchigüe. Explicar que hay una búsqueda en todas las viñas chilenas hoy por hacer syrah, y en todas las zonas. También tenía que mostrarles Chile, que es flaco, y cómo es su influencia climática. Cómo entran los vientos por la costa. Y luego, qué cosas nos diferencian con los australianos en la viticultura; por ejemplo que si ellos trabajan con densidades de plantación demasiado bajas (de 2.000 plantas por hectárea), nosotros lo hacemos con el doble o más, también que ellos no usan espalderas sino la VSP, vertical shoot position, y que no tienen alambres en la espalderas.
¿A qué se deben estas diferencias?
A que ellos llevan muchos años haciendo sus propias tecnologías, tienen un propio know how. Son únicos en su forma de hacer las cosas. Nosotros en cambio hemos copiado mucho, armamos sistemas californianos o franceses. Aún así era importante hablar de que en Chile hoy se puede ver más identidad, tenemos un estilo para hacer sauvignones, y nuestro manejo de los taninos es muy distinto. En los tres días pudimos probar estilos diferentes de syrah chilenos, probamos Falernia y Matetic, que llevó Michel Cox que también estuvo invitado. También el syrah de Pérez Cruz, mi Grey y algunas pruebas de barrica de Aurelio de Apalta y de Marchigüe. Se podía notar que a pesar de que cada uno tenía su estilo, había algo en común. Y notar esa diferencia era espectacular.
¿Y qué era eso en común?
Si los syrah de Nueva Zelandia eran distintivos por su frescura y rica acidez, y los australianos por suaves y elegantes, los chilenos tenían una carga tánica diferente. Eso se debe que hay un tema cultural, a que vinificamos más macho. Yo sabía que en el norte en Falernia, había un enólogo italiano, pero también con sus vinos nos unen los mismos taninos. Creo que es la intensidad de luminosidad, la que nos da un potencial de taninos súper interesante. También se nota, está claro, que tenemos viñedos más nuevos, y que por lo mismo es mucho más el trabajo que tenemos que hacer en la bodega todavía para obtener buenos vinos. Por eso por ejemplo, yo tenía claro que quería un enólogo asesor del Nuevo Mundo, que no fuera purista como suelen ser los franceses.
¿Cómo llega Duval a ser asesor de Ventisquero?
Yo quería un asesor del nuevo mundo, ojalá un australiano, porque admiro mucho lo que han hecho y me gusta su carácter, y se lo dije a Aurelio Montes que es nuestro asesor desde que partimos con Ventisquero. Entonces Aurelio me habló de John, que lo había conocido en un viaje a Australia el año 2000, y justo yo había leído que había renunciado de su cargo en Penfolds. Entonces comenzamos las conversaciones. Aurelio volvió a Australia con Recaredo Ossa y Pablo Morandé (gerente de producción) y en mayo del 2003 lo trajeron a conocer el proyecto.
¿Qué crees que lo convenció?
Fue muy cauteloso porque éramos una bodega nueva, pero creó que ayudó mucho la confianza que le dio Aurelio como nuestro asesor. De hecho se llevan muy bien, y esta asesoría ha sido beneficiosa para ambos, aunque nosotros somos los que más recibimos.
¿En qué fue clave Duval para Pangea?
Que es un tremendo degustador y mezclador, Pangea es un producto de él. Es un trabajo en equipo pero lo que él hace es buscar elegancia, equilibrio. Es lo que todos buscamos cierto, pero este es un australiano que trabajó en Penfolds, sus vinos no tienen ni 15 ni 16 grados de alcohol, son vinos que puedes tomar, son súper profundos y que buscan perdurar en el tiempo.
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